El jueves 29 de octubre, en el Palacio de Gobierno, Gilberto Loya hablรณ con la calma de quien ya diagnostica al paciente.
Dijo que la Fiscalรญa General del Estado โ๐๐ฒ ๐พ๐๐ฒ๐ฑ๐ผฬ ๐ฒ๐ป ๐ฝ๐ฎ๐๐๐ฎ ๐ฑ๐ฒ๐๐ฑ๐ฒ ๐ต๐ฎ๐ฐ๐ฒ ๐ญ๐ฑ ๐ฎ๐ปฬ๐ผ๐โ. Que los procedimientos son los mismos. Que hay ineficiencias claras. Que falta personal y presupuesto.
Y entonces soltรณ la frase que deberรญa haber sonado como una bomba:
โ๐ก๐ผ ๐ฝ๐ผ๐ฑ๐ฒ๐บ๐ผ๐ ๐ฒ๐๐๐ฎ๐ฟ ๐ต๐ฎ๐ฏ๐น๐ฎ๐ป๐ฑ๐ผ ๐ฎ๐ต๐ผ๐ฟ๐ถ๐๐ฎ ๐ฑ๐ฒ ๐ฎ๐บ๐ฝ๐น๐ถ๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผ๐ป๐ฒ๐ ๐ฝ๐ฟ๐ฒ๐๐๐ฝ๐๐ฒ๐๐๐ฎ๐น๐ฒ๐โฆ ๐๐ถ ๐ป๐ผ ๐๐ฒ๐ป๐ฒ๐บ๐ผ๐ ๐๐ผ๐ฑ๐ฎ๐๐ถฬ๐ฎ ๐๐ป๐ฎ ๐ฝ๐ฟ๐ผ๐๐ฒ๐ฐ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป ๐ฑ๐ฒ ๐ฝ๐ผ๐ฑ๐ฒ๐ฟ ๐ต๐ฎ๐ฐ๐ฒ๐ฟ ๐ฎ ๐น๐ฎ ๐๐ถ๐๐ฐ๐ฎ๐น๐ถฬ๐ฎ ๐บ๐ฎฬ๐ ๐ฒ๐ณ๐ถ๐ฐ๐ถ๐ฒ๐ป๐๐ฒ. ๐ฃ๐ผ๐ฟ ๐น๐ผ ๐ฝ๐ฟ๐ผ๐ป๐๐ผ, ๐ฑ๐ผ๐ป๐ฑ๐ฒ ๐ฒ๐๐๐ฎฬ ๐ฎ๐ต๐ผ๐ฟ๐ถ๐๐ฎ.โ
Traducciรณn sin filtros:
Primero reorganizar. Primero recortar lo โno sustantivoโ. Primero demostrar que se puede hacer mรกs con lo mismo. Trabajar con lo que hay.
El aumento salarial para los agentes del Ministerio Pรบblicoโฆ por lo pronto no.
Hay entre 1,200 y 1,350 agentes del Ministerio Pรบblico en todo Chihuahua.
No son un ejรฉrcito. Son un cuerpo profesional con alta escolaridad, presencia en cada municipio, redes familiares y sociales densas y un contacto diario con abogados, policรญas, jueces, vรญctimas y ciudadanos comunes.
Son, en tรฉrminos polรญticos, un multiplicador.
Cada uno de ellos mueve opiniรณn en su cรญrculo. Cada uno de ellos puede hablar โo callarโ en reuniones, comidas, en grupos de WhatsApp, en juntas con abogados, en la mesa familiar.
Cuando un grupo asรญ percibe que se le cierra la puerta a una mejora salarial mientras se le exige mรกs resultados, el resentimiento no se queda en la oficina. Se contagia. Se expande.
Loya no mintiรณ. Reconociรณ el dรฉficit. Reconociรณ la necesidad. Pero el mensaje que quedรณ grabado es otro:
โPor ahora, noโ.
Y en polรญtica, el โpor ahoraโ suele convertirse en โnuncaโ cuando no hay ๐ฝ๐ฟ๐ฒ๐๐ถ๐ผฬ๐ป visible. Esa presiรณn que les ha faltado a los MP.
El problema de fondo es mรกs profundo que una negociaciรณn salarial.
Una instituciรณn que lleva 15 aรฑos โen pausaโ no se reactiva solo con reingenierรญa y recortes administrativos. Se reactiva con gente motivada, con cargas de trabajo razonables y con la certeza de que su trabajo tiene valor institucional y dignificaciรณn en la retribuciรณn.
Hoy muchos agentes del Ministerio Pรบblico cargan entre 150 y mรกs de 500 carpetas. Algunos muchas mรกs.
El sueldo de entrada ronda los 18 mil pesos base. Con compensaciones, muchos terminan entre 20 y 24 mil.
Mientras tanto, se les pide que resuelvan el rezago histรณrico, que suban la judicializaciรณn y que sostengan la narrativa de que โlas cosas estรกn mejorandoโ.
El costo polรญtico de esta decisiรณn no se verรก maรฑana.
Se verรก en 2027.
Cuando el candidato de Maru Campos y Gilberto Loya salga a pedir el voto, se encontrarรก con un sector profesional que no olvidรณ quiรฉn les dijo, con toda claridad, que primero habรญa que demostrar eficienciaโฆ y despuรฉs, tal vez, se hablarรญa de recursos.
No se trata de demonizar a Loya.
Se trata de entender que cuando una instituciรณn crรญtica para la seguridad y la justicia opera con personal saturado y sin horizonte de mejora tangible, el daรฑo no es solo administrativo.
Es polรญtico.
Es social.
Y es acumulativo.
La pregunta que todos los agentes del Ministerio Pรบblico se hacen:
ยฟ๐๐ฒ ๐ฎ๐น๐ฐ๐ฎ๐ป๐๐ฎ๐ฟ๐ถฬ๐ฎ ๐ฎ ๐๐ถ๐น๐ฏ๐ฒ๐ฟ๐๐ผ ๐๐ผ๐๐ฎ ๐ฐ๐ผ๐ป ๐๐ป ๐๐๐ฒ๐น๐ฑ๐ถ๐๐ผ ๐ฑ๐ฒ ๐ญ๐ด ๐บ๐ถ๐น ๐ฎ๐น ๐บ๐ฒ๐?
No es un ataque personal.
Es una pregunta de dignidad laboral.
Es la forma en que un sector profesional resume el abismo entre el discurso de โeficienciaโ y la realidad de quien sostiene la instituciรณn todos los dรญas.
Loya no estรก equivocado cuando habla de ineficiencias y de la necesidad de reordenar la casa, sin embargo el โManual de Remuneraciones de los Servidores Pรบblicosโ publicado en el Periรณdico Oficial del Estado muestra una cruda realidad para los de abajo:
Mientras la gobernadora Maru Campos gana 64 mil 623 pesos de sueldo mensual mรกs 115 mil 880 pesos de compensaciรณn lo cual da un total de 180 mil 503 pesos y puede acceder a un bono de desempeรฑo que varรญa de 46 mil 352 pesos hasta 57 mil 940 pesos mensuales.
El propio Gilberto Loya, como encargado de despacho, se ubica en el nivel tabular del Fiscal General con un sueldo mensual base de 39 mil 567 pesos y de compensaciรณn 80 mil 570 pesos, para dar un total de 120 mil pesos. Ademรกs puede acceder a un bono de desempeรฑo mensual de 40 mil 285 pesos.
Los fiscales especializados y de distrito perciben 30 mil 122 pesos de sueldo base mรกs 70 mil 200 de compensaciรณn y hasta 35 mil 100 de bono de desempeรฑo.
Un agente del Ministerio Pรบblico de categorรญa D gana 18 mil 697 pesos de sueldo base. Incluso los de mayor rango apenas rozan los 32 mil.
El contraste es brutal y doloroso: quienes cargan con cientos de carpetas, firman determinaciones que cambian vidas y sostienen el sistema de justicia dรญa tras dรญa, ganan entre ocho y diez veces menos que quienes toman las decisiones desde arriba. Esa distancia no es solo econรณmica. Es una herida institucional.
Porque el dรญa que esa gente decida que ya no vale la pena, el costo no lo pagarรก solo la instituciรณn.
Lo pagarรก el proyecto polรญtico que la administra.
Y para entonces, el โpor lo pronto donde estรก ahoritaโ puede resultar demasiado caro.
