El Resbaladero

Las cosas como van y como son

๐—•๐—ฌ๐—˜ ๐—•๐—ฌ๐—˜ ๐—”๐—จ๐— ๐—˜๐—ก๐—ง๐—ข ๐—ฆ๐—”๐—Ÿ๐—”๐—ฅ๐—œ๐—”๐—Ÿ ๐—ฃ๐—”๐—ฅ๐—” ๐— ๐—œ๐—ก๐—œ๐—ฆ๐—ง๐—˜๐—ฅ๐—œ๐—ข๐—ฆ ๐—ฃ๐—จฬ๐—•๐—Ÿ๐—œ๐—–๐—ข๐—ฆ | ๐—ก๐—ข ๐—›๐—”๐—•๐—ฅ๐—”ฬ ๐—”๐— ๐—ฃ๐—Ÿ๐—œ๐—”๐—–๐—œ๐—ขฬ๐—ก ๐—ฃ๐—ฅ๐—˜๐—ฆ๐—จ๐—ฃ๐—จ๐—˜๐—ฆ๐—ง๐—”๐—Ÿ ๐—ฃ๐—”๐—ฅ๐—” ๐—Ÿ๐—” ๐—™๐—š๐—˜: ๐—š๐—œ๐—Ÿ๐—•๐—˜๐—ฅ๐—ง๐—ข ๐—Ÿ๐—ข๐—ฌ๐—”

Poradmin

Nov 3, 2026

El jueves 29 de octubre, en el Palacio de Gobierno, Gilberto Loya hablรณ con la calma de quien ya diagnostica al paciente.
Dijo que la Fiscalรญa General del Estado โ€œ๐˜€๐—ฒ ๐—พ๐˜‚๐—ฒ๐—ฑ๐—ผฬ ๐—ฒ๐—ป ๐—ฝ๐—ฎ๐˜‚๐˜€๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ๐˜€๐—ฑ๐—ฒ ๐—ต๐—ฎ๐—ฐ๐—ฒ ๐Ÿญ๐Ÿฑ ๐—ฎ๐—ปฬƒ๐—ผ๐˜€โ€. Que los procedimientos son los mismos. Que hay ineficiencias claras. Que falta personal y presupuesto.

Y entonces soltรณ la frase que deberรญa haber sonado como una bomba:

โ€œ๐—ก๐—ผ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฑ๐—ฒ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ๐—ฟ ๐—ต๐—ฎ๐—ฏ๐—น๐—ฎ๐—ป๐—ฑ๐—ผ ๐—ฎ๐—ต๐—ผ๐—ฟ๐—ถ๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฎ๐—บ๐—ฝ๐—น๐—ถ๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฒ๐˜€ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐˜€๐˜‚๐—ฝ๐˜‚๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ๐—น๐—ฒ๐˜€โ€ฆ ๐˜€๐—ถ ๐—ป๐—ผ ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ฒ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐˜๐—ผ๐—ฑ๐—ฎ๐˜ƒ๐—ถฬ๐—ฎ ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐˜†๐—ฒ๐—ฐ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฝ๐—ผ๐—ฑ๐—ฒ๐—ฟ ๐—ต๐—ฎ๐—ฐ๐—ฒ๐—ฟ ๐—ฎ ๐—น๐—ฎ ๐—™๐—ถ๐˜€๐—ฐ๐—ฎ๐—น๐—ถฬ๐—ฎ ๐—บ๐—ฎฬ๐˜€ ๐—ฒ๐—ณ๐—ถ๐—ฐ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฒ. ๐—ฃ๐—ผ๐—ฟ ๐—น๐—ผ ๐—ฝ๐—ฟ๐—ผ๐—ป๐˜๐—ผ, ๐—ฑ๐—ผ๐—ป๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎฬ ๐—ฎ๐—ต๐—ผ๐—ฟ๐—ถ๐˜๐—ฎ.โ€

Traducciรณn sin filtros:
Primero reorganizar. Primero recortar lo โ€œno sustantivoโ€. Primero demostrar que se puede hacer mรกs con lo mismo. Trabajar con lo que hay.
El aumento salarial para los agentes del Ministerio Pรบblicoโ€ฆ por lo pronto no.

Hay entre 1,200 y 1,350 agentes del Ministerio Pรบblico en todo Chihuahua.
No son un ejรฉrcito. Son un cuerpo profesional con alta escolaridad, presencia en cada municipio, redes familiares y sociales densas y un contacto diario con abogados, policรญas, jueces, vรญctimas y ciudadanos comunes.

Son, en tรฉrminos polรญticos, un multiplicador.
Cada uno de ellos mueve opiniรณn en su cรญrculo. Cada uno de ellos puede hablar โ€”o callarโ€” en reuniones, comidas, en grupos de WhatsApp, en juntas con abogados, en la mesa familiar.

Cuando un grupo asรญ percibe que se le cierra la puerta a una mejora salarial mientras se le exige mรกs resultados, el resentimiento no se queda en la oficina. Se contagia. Se expande.

Loya no mintiรณ. Reconociรณ el dรฉficit. Reconociรณ la necesidad. Pero el mensaje que quedรณ grabado es otro:
โ€œPor ahora, noโ€.

Y en polรญtica, el โ€œpor ahoraโ€ suele convertirse en โ€œnuncaโ€ cuando no hay ๐—ฝ๐—ฟ๐—ฒ๐˜€๐—ถ๐—ผฬ๐—ป visible. Esa presiรณn que les ha faltado a los MP.

El problema de fondo es mรกs profundo que una negociaciรณn salarial.
Una instituciรณn que lleva 15 aรฑos โ€œen pausaโ€ no se reactiva solo con reingenierรญa y recortes administrativos. Se reactiva con gente motivada, con cargas de trabajo razonables y con la certeza de que su trabajo tiene valor institucional y dignificaciรณn en la retribuciรณn.

Hoy muchos agentes del Ministerio Pรบblico cargan entre 150 y mรกs de 500 carpetas. Algunos muchas mรกs.
El sueldo de entrada ronda los 18 mil pesos base. Con compensaciones, muchos terminan entre 20 y 24 mil.
Mientras tanto, se les pide que resuelvan el rezago histรณrico, que suban la judicializaciรณn y que sostengan la narrativa de que โ€œlas cosas estรกn mejorandoโ€.

El costo polรญtico de esta decisiรณn no se verรก maรฑana.
Se verรก en 2027.

Cuando el candidato de Maru Campos y Gilberto Loya salga a pedir el voto, se encontrarรก con un sector profesional que no olvidรณ quiรฉn les dijo, con toda claridad, que primero habรญa que demostrar eficienciaโ€ฆ y despuรฉs, tal vez, se hablarรญa de recursos.

No se trata de demonizar a Loya.
Se trata de entender que cuando una instituciรณn crรญtica para la seguridad y la justicia opera con personal saturado y sin horizonte de mejora tangible, el daรฑo no es solo administrativo.

Es polรญtico.
Es social.
Y es acumulativo.

La pregunta que todos los agentes del Ministerio Pรบblico se hacen:

ยฟ๐—Ÿ๐—ฒ ๐—ฎ๐—น๐—ฐ๐—ฎ๐—ป๐˜‡๐—ฎ๐—ฟ๐—ถฬ๐—ฎ ๐—ฎ ๐—š๐—ถ๐—น๐—ฏ๐—ฒ๐—ฟ๐˜๐—ผ ๐—Ÿ๐—ผ๐˜†๐—ฎ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐˜‚๐—ป ๐˜€๐˜‚๐—ฒ๐—น๐—ฑ๐—ถ๐˜๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐Ÿญ๐Ÿด ๐—บ๐—ถ๐—น ๐—ฎ๐—น ๐—บ๐—ฒ๐˜€?

No es un ataque personal.
Es una pregunta de dignidad laboral.
Es la forma en que un sector profesional resume el abismo entre el discurso de โ€œeficienciaโ€ y la realidad de quien sostiene la instituciรณn todos los dรญas.
Loya no estรก equivocado cuando habla de ineficiencias y de la necesidad de reordenar la casa, sin embargo el โ€œManual de Remuneraciones de los Servidores Pรบblicosโ€ publicado en el Periรณdico Oficial del Estado muestra una cruda realidad para los de abajo:

Mientras la gobernadora Maru Campos gana 64 mil 623 pesos de sueldo mensual mรกs 115 mil 880 pesos de compensaciรณn lo cual da un total de 180 mil 503 pesos y puede acceder a un bono de desempeรฑo que varรญa de 46 mil 352 pesos hasta 57 mil 940 pesos mensuales.

El propio Gilberto Loya, como encargado de despacho, se ubica en el nivel tabular del Fiscal General con un sueldo mensual base de 39 mil 567 pesos y de compensaciรณn 80 mil 570 pesos, para dar un total de 120 mil pesos. Ademรกs puede acceder a un bono de desempeรฑo mensual de 40 mil 285 pesos.

Los fiscales especializados y de distrito perciben 30 mil 122 pesos de sueldo base mรกs 70 mil 200 de compensaciรณn y hasta 35 mil 100 de bono de desempeรฑo.

Un agente del Ministerio Pรบblico de categorรญa D gana 18 mil 697 pesos de sueldo base. Incluso los de mayor rango apenas rozan los 32 mil.

El contraste es brutal y doloroso: quienes cargan con cientos de carpetas, firman determinaciones que cambian vidas y sostienen el sistema de justicia dรญa tras dรญa, ganan entre ocho y diez veces menos que quienes toman las decisiones desde arriba. Esa distancia no es solo econรณmica. Es una herida institucional.

Porque el dรญa que esa gente decida que ya no vale la pena, el costo no lo pagarรก solo la instituciรณn.

Lo pagarรก el proyecto polรญtico que la administra.

Y para entonces, el โ€œpor lo pronto donde estรก ahoritaโ€ puede resultar demasiado caro.

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