*Recordar es vivir, aún mintiendo la hicieron Presidente.
*¿Quien traiciona a quien realmente?
*Los Cesares, no es lo mismo, pero les hicieron lo mismo.
*Un Estado que encarcela para mandar mensajes, más temprano que tarde, termina encerrando a cualquiera.
Hola mis querido amigos, aquí nuevamente tratando de puntualizar VERDADES, le dejo mi columna y espero les agrade y me den su opinión y compartan.
Recuerdo hace dos años cuando la señora Claudia Sheinbaum Pardo, andaba en campaña, la doña Xochitl siempre la señaló de mentirosa, vacía y falsa… ¡nadie le creyó!
Ahora, que cada mañana dice una mentira y dos más, que defiende a capa y espada a quienes REALMENTE traicionan a la patria con sus robos, secuestros, acciones de corrupción a la vista y los defiende.
Grave situación.
Más grave sus aplaudidores.
En los gobiernos de López Obrador y Claudia Sheinbaum han reivindicado la soberanía como bandera política, sin embargo, sus decisiones dejan dudas sobre la capacidad del Estado para ejercerla.
Desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, dos temas marcaron el centro del debate: la soberanía y la traición a la patria.
Desde el siglo XIX, con Antonio López de Santa Anna, las Leyes de Reforma y la invasión francesa, México ha enfrentado conflictos en los que la independencia, la integridad territorial y la lealtad a la nación estuvieron en juego.
Hoy, los gobiernos de López Obrador y Claudia Sheinbaum reivindican la soberanía como bandera política, sin embargo, sus decisiones dejan dudas sobre la capacidad del Estado para ejercerla y mucho se dice que lo hacen como estrategia mediática para ganar electores y el respaldo del pueblo, mientras su actuar enfila a la entrega del país al mejor postor.
Exigir que todo proceso legal se conduzca con respeto a la ley es un derecho de todos y una obligación que debemos cuidar y defender, sin importar de quién se trate, porque mañana nos puede tocar a nosotros, o a uno de los nuestros.
La justicia no puede tener dueño, ni color, ni temporada.
No puede aplicarse con rigor a unos y con indulgencia a otros, como ocurre con Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, o Enrique Inzunza, senador de Badiraguato por Morena.
Ni tampoco puede convertirse en un instrumento para cobrar facturas políticas.
Cuando eso pasa, deja de ser justicia y se convierte en venganza o en teatro con sello oficial.
Hoy es César Jáuregui; antes fue, y sigue siendo, César Duarte.
No son el mismo caso, pero sí el mismo abuso.
Y no se trata de defender personas ni partidos, sino de defender el principio que nos protege a todos: que nadie esté por encima de la ley, pero que tampoco nadie quede por debajo de ella.
A Jáuregui, la justicia de Chihuahua solo pudo sostenerle el ejercicio indebido del cargo, y el juez le concedió llevar su proceso en libertad.
Minutos después, al salir de esa audiencia, la Federación lo detuvo por los mismos hechos, ahora bajo una gravísima acusación; ¡traición a la patria! y lo traslada al penal de máxima seguridad del Altiplano.
El mismo operativo, los mismos días, las mismas decisiones, juzgados dos veces, en dos fueros, con dos varas.
Nuestra Constitución establece que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito.
Cambiarle el nombre al delito para volver a perseguir los mismos hechos es burlar el espíritu de la ley.
Y lo de Jáuregui es una acusación que no encuadra ni con fórceps.
La traición a la patria exige probar la intención de someter a México a un país extranjero, y a Jáuregui se le reprocha, en todo caso, no haber pedido permiso.
Las «comadres» representan un lazo de profunda confianza y cercanía en nuestra cultura mexicana y en la política también.
¡Dios nos libre!, cuando esa relación se rompe, las normas de discreción desaparecen y lo que estaba oculto sale a la luz. ¿verdad?
Por eso, «cuando las comadres se pelean, salen a relucir las verdades» (o «salen los trapitos al sol»), lo cual significa que cuando dos personas que se conocen muy bien, comparten secretos o son muy cercanas terminan enemistadas, aprovechan para revelar información privada, desacuerdos ocultos o secretos que antes se guardaban por lealtad o conveniencia.
Se usa con frecuencia en la política, en el gobierno, en las instituciones oficiales, educativas, en la farándula o la vida cotidiana cuando antiguos aliados o amigos comienzan a desacreditarse públicamente.
Así pues, cabe decir que la soberanía no se pierde únicamente cuando una potencia extranjera invade el territorio.
También se debilita cuando el Estado pierde capacidad para garantizar la seguridad, hacer cumplir la ley y evitar que organizaciones criminales sometan a comunidades, extorsionen a empresarios, sustituyan a las autoridades y condicionen a las instituciones.
¿Puede hablarse de un ejercicio pleno de la soberanía popular donde los ciudadanos no pueden vivir, trabajar, votar o desplazarse libremente por miedo al crimen organizado?
Las cifras reflejan el problema.
Un informe de Signos Vitales sobre el legado de López Obrador recuperó estimaciones que situaban la presencia criminal en 81% del territorio nacional.
El mismo informe, apoyándose en información atribuida a la DEA de 2025, señala presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación en las 32 entidades federativas y del Cártel de Sinaloa en 31.
Por su parte, ACLED documentó más de 70 grupos armados que disputaban economías ilícitas y registró 342 episodios de violencia contra funcionarios locales en México durante 2024, la cifra más alta entre los países incluidos en su análisis.
EL mismo año afirmó que las organizaciones criminales controlan extensas porciones de territorio y mantienen vínculos con sectores institucionales, identificando especialmente a Michoacán, Guanajuato, Guerrero, Chiapas y Tamaulipas.
Por su parte, la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas documentó aproximadamente 747 mil eventos de extorsión durante 2023. El propio Programa Sectorial de Seguridad 2025–2030 reconoce esta cifra y una cifra negra de 96.5% para ese delito empresarial. Un dato que muestra la magnitud de la coerción económica.
La preocupación crece cuando aparecen señalamientos sobre posibles acuerdos entre políticos y organizaciones criminales.
El periodista Héctor de Mauleón publicó recientemente una columna en la que atribuyó a fuentes de seguridad información sobre una presunta reunión entre Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, y Aureliano Guzmán Loera, alias “El Guano”, hermano de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Según esa versión, el encuentro habría tenido como propósito negociar apoyo electoral para candidatos morenistas en Chihuahua durante 2024, a cambio de condiciones favorables.
Otra, la reunión de Andrea Chavez, y el carmelita y el Sr. X (conocidos del CO) y ella quién pretendía ser candidata a Gobernadora de Chihuahua.
Montiel negó la reunión, pero la controversia exige una investigación seria, no un deslinde anticipado ni un carpetazo político.
Lo verdaderamente inadmisible sería que la gravedad de los señalamientos dependiera de la afiliación partidista.
La lista es muy grande, los gobernadores, Rubén Rocha Moya, Alfonso Durazo, Américo Villarreal, Alfredo Ramírez Bedolla, Marina del Pilar Ávila, Rocío Nahle, exgobernadores, legisladores y funcionarios como, Adán Augusto López, Cuauhtémoc Blanco, Cuitláhuac García, Rutilio Escandón, Mario Delgado, Manuel Bartlett y diversos presidentes municipales de la alianza oficialista.
Cuando el delito no cabe en la ley, es que se pretende acomodar la ley al delito. Y mientras tanto, un hombre al que un juez consideró apto para enfrentar su proceso en libertad, hoy está en prisión preventiva en un penal de máxima seguridad.
Con Duarte la historia es parecida.
Cuando el proceso en Chihuahua iba en aparente buena vía o le favoreció, el centro decidió comenzar de nuevo con el mismo asunto.
Si no se pudo por una vía, se intenta por otra; si no alcanzó un juez, se busca otro.
Eso no es justicia; es insistir hasta encontrar la forma de castigar. Y eso no se vale.
El abuso de poder es el recurso de un gobierno que no logra legitimarse por la vía de la ley.
Cuando la razón jurídica no alcanza, se recurre al exceso: a la detención con espectáculo, a la acusación exhibicionista y desproporcionada, a la cárcel como mensaje.
Pero un Estado que encarcela para mandar mensajes, más temprano que tarde, termina encerrando a cualquiera.
Hoy son ellos; mañana puede ser uno de nosotros.
Por eso Duarte debería estar libre, y Jáuregui nunca debió perder su libertad.
México sabe reunirse y defender realmente la verdadera soberanía, no andar de cobardes y aplaudidores de la mentiras Gubernamentales.
Claro está que la discusión no se limita al crimen organizado.
La relación con Estados Unidos, los compromisos comerciales, la política energética y las decisiones sobre cooperación internacional deben evaluarse a partir de su impacto en la autonomía nacional.
Lo mismo ocurre con los acuerdos de México con Cuba, Rusia y otros gobiernos.
La cooperación internacional, el suministro de petróleo, la contratación de personal médico extranjero o los convenios de seguridad.
La 4T no puede exigir confianza ciega mientras persisten dudas sobre la seguridad, influencia criminal y la transparencia de sus decisiones.
La soberanía no se demuestra repitiendo consignas nacionalistas, se demuestra con el ejercicio de la autoridad legítima, protegiendo a los ciudadanos y defendiendo el interés nacional frente a cualquier poder que pretenda someterlo.
La relación entre la pérdida del ejercicio efectivo de la soberanía y el delito de traición a la patria que es una cuestión constitucional y penal, surge cuando organizaciones criminales llegan a controlar territorios, someter autoridades o influir en decisiones de gobierno.
El gobierno de la República, su partido y alianza política, están faltando a la verdad, entregando el país a intereses ajenos e internacionales que tipifican la pérdida de soberanía y en algunos casos traición a la patria.
La misma presidente Sheinbaum validó la acusación de “traición a la patria” contra César Jáuregui por permitir un operativo de la CIA en Chihuahua.
Minutos después reconoció que los agentes iban solo a inspeccionar un laboratorio criminal, no a preparar una invasión.
Entonces, ¿en donde cabe “TRAICIÓN A LA PATRIA”?
¡Es cuanto! y mientras tenga alas para volar, seguiré volando… 🌷⚖️🦅🫶🏻🤜🏻👊🏻🤛🏻.
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Agradezco mucho la atención y su apoyo para este su humilde servidor.
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