El Resbaladero

Las cosas como van y como son

No basta una disculpa: el respeto a los adultos mayores no es negociable

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Ago 4, 2026

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Por Chéster Hernández

La indignación crece ante las expresiones atribuidas a las diputadas de Morena Grace Palomares y Nayeli Salvatori, luego de comentarios en los que, según señalamientos difundidos públicamente, se habría hecho referencia a las personas adultas mayores con frases como “huelen a baúl” o “huelen a viejo”. No es un asunto menor ni una simple ocurrencia: cuando la burla proviene de quienes ocupan un cargo público, se convierte en una afrenta contra la dignidad de miles de ciudadanos.

Pedir disculpas no borra el agravio.
Este par de diputadas deben de ser desaforadas, Una frase ofensiva puede revelar una forma de pensar y una falta de sensibilidad que resulta preocupante en quienes tienen la obligación de legislar y representar a la sociedad. La ciudadanía no eligió representantes para ridiculizar a los sectores que merecen mayor respeto, sino para defender derechos y construir soluciones.

Los adultos mayores no son bufones del poder ni motivo de chistes. No deben ser tratados como un grupo al que se puede humillar impunemente por ocurrencias de quienes se sienten quinceañeras. Son hombres y mujeres que entregaron años de trabajo, sacrificio y esfuerzo para construir las familias, comunidades e instituciones que hoy existen. Reducir su valor a un estereotipo ofensivo es una muestra de desprecio que no puede normalizarse.

La política exige altura de miras. Quien ocupa una curul debe entender que no habla únicamente a título personal: sus palabras representan una institución y afectan la confianza que los ciudadanos depositaron en ella. La investidura pública obliga a tener responsabilidad, empatía y respeto, incluso cuando se trata de una opinión o una broma.

Es una contradicción dolorosa que quienes dicen defender a los sectores vulnerables puedan ser señalados por expresiones que lastiman precisamente a una población que merece protección y reconocimiento. La justicia social no se puede pregonar mientras se permite la humillación de quienes han llegado a una etapa de vida que algún día alcanzaremos todos.

Una disculpa puede ser un primer paso, pero no puede utilizarse como una salida política para dar vuelta a la página. Se requiere reconocer el error, asumir consecuencias y demostrar con acciones que existe un compromiso real con el respeto y la dignidad humana.

Los adultos mayores me dicen respeto. Merecen mucho más que una disculpa momentánea: merecen respeto permanente. Porque una sociedad que tolera que sus mayores sean objeto de burla desde los espacios de poder no está avanzando; está retrocediendo.

Y quienes ocupan cargos públicos deben recordar algo fundamental: la autoridad se pierde cuando se pierde el respeto por la gente a la que se juró servir.

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